Un cupón general no te cuesta solo el margen de quien iba a comprar igual. Te cuesta algo que no aparece en ningún informe: enseña a toda tu base a esperar al siguiente.
El comprador que recibe el ajuste lo ve explicado. El mercado no lo ve nunca.
IBP se instala como una app de Shopify. No toca ningún producto que no hayas configurado, y los umbrales los pones tú: nosotros te damos visibilidad sobre la información relevante para definirlos.
Vive en la sesión del comprador y solo baja. Es una cerradura de dos llaves, y hacen falta las dos:
| Tu stock | Descuento |
|---|---|
| Últimas unidades | 80 % de tu tope |
| Exceso que hay que rotar | Tu tope completo |
| En su franja estable | Ninguno |
Cuando a un producto de rotación rápida le queda poco stock, sube el precio de catálogo un porcentaje acotado que fijas tú, y lo revierte solo al reponer.
Es una regla de inventario. Tú fijas el umbral y el porcentaje; el motor comprueba una cantidad y aplica cuando se cumple la regla.
El mercado está lleno de apps que reparten cupones y de motores que persiguen el precio del competidor. Las dos cosas empujan a la misma guerra de precios, y las dos las ve todo el mundo.
| Apps de descuento | Pricing por competencia | IBP | |
|---|---|---|---|
| Mira a | Todos los compradores | El precio del vecino | La demanda de esta sesión y tu almacén |
| Quién lo ve | Todo el mercado | Todo el mercado | Solo quien lo recibe |
| Efecto en tu marca | La entrena a esperar | Ninguno directo | Ninguno: no crea expectativa |
| Efecto en tu margen | Lo reparte | Lo persigue hacia abajo | Lo defiende |
| Prueba de que funciona | Ninguna | Ninguna | Grupo de control integrado |
El panel no es una pantalla de facturación. Es donde ves qué está pasando con tu margen y qué puedes hacer al respecto. No se presentan sumadas: son mecanismos con lógicas distintas, y un total único escondería de dónde viene el valor.
Las veces que el motor había calculado un descuento y no lo aplicó porque el comprador ya había declarado que su presupuesto daba — y la venta se cerró igual. También cuenta el caso contrario: cuando el presupuesto que declaró está tan abajo que ningún descuento permitido lo alcanza, el motor no cede nada, porque bajar el precio ahí no cierra la venta, solo regala margen.
Un porcentaje de las sesiones que iban a recibir descuento no lo recibe, a propósito: el motor decide igual, registra igual y no aplica. Es el instrumento que convierte «esta venta no habría ocurrido sin nosotros» en algo comprobable en vez de algo que te pedimos que te creas. El mecanismo funciona y está midiendo desde el primer día. La cifra todavía no se publica: un detalle de la compra rápida de Shopify la sesga al alza, y preferimos no darte un número bonito que no se sostiene.
Lo que aportó el ajuste de catálogo en los productos donde lo activaste, separado del anterior porque su lógica es otra.
Compradores que declararon un presupuesto por debajo de tu suelo y se marcharon. Con cuánto les faltaba para cerrar.
Un contrametro, en la primera pantalla a propósito: debe ser bajo y no subir. Si sube, IBP se está pareciendo a un cupón — y preferimos que lo veas tú antes que nosotros.
Tus informes de Shopify te dicen lo que se vendió. Nadie te dice cuánta gente miró tu producto, dijo cuánto estaba dispuesta a pagar, y se fue.
IBP está en la sesión antes de la compra, así que sí lo ve. Y te dice exactamente por cuánto se te escaparon.
Si sostienes el precio a propósito, esta es tu cifra: es la única forma de saber si esa decisión te está costando más de lo que te protege.
No vemos tus márgenes, así que no podemos saber si perder una venta te conviene más que cerrarla barata. Eso solo lo sabes tú. Por eso los umbrales, el tope de descuento, el suelo de precio y qué producto entra en cada motor los decides tú antes de que el sistema actúe, y puedes cambiarlos o apagarlo cuando quieras. Dentro de esos límites el motor ejecuta solo: no te pedimos permiso venta a venta, te pedimos las reglas una vez.
Las mismas condiciones producen siempre el mismo precio, y queda registrado por qué se activó o por qué no: la intención, el presupuesto declarado, el stock que vio el motor y los umbrales que tenías puestos en ese momento. Si un comprador pregunta por una compra reciente, hay respuesta. Ese registro se borra a los 7 días por diseño, porque lleva identificador de sesión; los importes, que no lo llevan, se conservan para que las cuentas de tu factura cuadren meses después.
El ajuste se muestra en la ficha con su motivo, en el idioma de tu tienda. Nunca es un descuento oculto ni una subida silenciosa, y nunca supera tu precio de catálogo.
Es si tienes presión de precio y no quieres convertirte en una marca de descuentos. Eso son tres situaciones distintas, y en las tres el problema es el mismo.
Cupones, campañas de temporada, códigos de bienvenida. Sabes lo que cedes y no sabes a quién. Empezamos midiendo exactamente eso.
Te funcionó en ventas y te dolió en marca, así que guardaste la palanca. La guardaste porque la única versión que conocías era pública.
Para ti IBP no es una forma de descontar más barato: es la única de hacerlo sin pagar el precio de marca. Y la demanda no servida te dice, por fin, cuánto te cuesta esa línea.
El stock es la condición del motor, así que un comercio sin problema de inventario —bajo pedido, producto digital, dropshipping puro— tiene todos sus productos en la franja estable, y hoy IBP no hace nada para él.
Preferimos decirlo en la primera reunión. Es incómodo, y es mucho más barato que descubrirlo en la tercera semana de un piloto en el que no falla nada: sencillamente no pasa nada.
Si descuentas: te hacemos el diagnóstico de inventario de tu catálogo a partir de tu exportación de productos — qué parte de tu stock está hoy fuera de rango, que es la condición de que IBP te sirva de algo. Sin instalar nada. Si no descuentas: instalamos IBP en modo de solo medir y te enseñamos la demanda que se te está yendo por precio, antes de tocar ni un producto.